Fanfic IX: "La guerra"

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Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Esfinge el Dom Mar 02, 2008 4:36 am

Héme aquí, yo, que ni picho ni corto en la escritura de esta saga. Pues las nenas decidieron darse un descanso y me tocó a mí seguir con la historia (siguiendo sus patrones, por supuesto). No está especialmente bien escrito ni tiene la calidad del nuevo fic de Candy, porque intenté básicamente que fuera entretenido y ameno. Ya me dirés. Ah, y es largo de cojones. Wink

---

LA GUERRA


-Alguien viene -anunció Ethmir mirando el cielo despejado de la mañana.

Candy, que había sustituido a Astarot en la Torre de Guardia, observó el horizonte con detenimiento. Docenas de murciélagos volaban raudos hacia la entrada del Reino. Sobrevolaron los altos muros y atravesaron las defensas. Esmeralda y D.D. se apostaron en las torres Este y Oeste para cazar con sus flechas llameantes a los invasores. Pero era muy difícil alcanzarles, por más que ambas fueran excelentes arqueras; volaban rápido y cambiaban de dirección continuamente.

- ¿Qué son? -preguntó curiosa Little Red, saliendo de su cocina ante el alboroto.

- Invasores -contestó Lady Drama, sacando sus sables por si a alguno de aquellos bichos se le ocurría acercarse demasiado a tierra.

- No -dijo Esfinge observando a los murciélagos-. Son espías. Una sola, en realidad.

- Harxter ha mandado a Kadmea para explorar nuestras defensas. Al menos ya no es tan temerario -intervino Ethmir-. ¿Acabo con ella?

- No -respondió la Diosa irritada por tanto chillido-. ¡Candy!

La joven llamada se volvió hacia su reina.

- Haz que regresen -exigió ésta.

Ante la orden, todos los ántricos se cubrieron, algunos fueron a apostarse bajo las torres, otros regresaron a sus moradas, y los que trabajaban lejos, al norte, se refugiaron en el Templo de la Diosa. Esfinge, seguida de Ethmir, regresó a la sala del trono sin mirar atrás; tenía una gran confianza en su nueva General.

Sólo cuando vio a todos los ántricos a salvo actuó Candy. Invocó su poder, sus ojos se volvieron metálicos y un viento huracanado envolvió el reino y sus alrededores. Las puertas temblaban, los árboles se doblaban, algunos perdiendo ramas que salían despedidas hacia lo lejos. Candy sonrió levemente y aumentó un poco más la fuerza de su magia, enfocándola en los intrusos. Los murciélagos, perdidos y desorientados, volaron desbandados hacia las afueras del Imperio, algunos gravemente heridos por las flechas en llamas o golpes recibidos durante la ventisca. Candy envolvió en una densa bruma el Reino para que la intrusa no pudiera volver a entrar, pero ésta ni siquiera tenía tal intención.

Con dificultad, algunas alas rotas, quemadas o perforadas, la bandada de murciélagos vencida sobrevoló el desierto hasta aterrizar en la puerta subterránea del Averno, donde se desplomó; unos al lado de otros y con un sonido chirriante, se transformaron en una hermosa joven, que lucía los mismos golpes y quemaduras que sus vástagos. Gimiente, Kadmea logró ponerse en pie. En su mejilla derecha presentaba un corte sangrante que no tardaría en curar, siendo vampiresa, pero que igualmente dolía.

- ¿Pudiste ver algo? -exclamó Harxter acercándose a ella a grandes zancadas, apartando avernos de su camino y con ansiedad en la voz.

- Sí... ¡Flechas! -exclamó enfadada la muchacha-. ¡Casi me matan!

- Pero yo sabía que podía confiar en ti -dijo el Mesías dulcificando su voz para calmarla y que hablara-. ¿Viste algo?

Kadmea volvió a gemir y se sentó con cuidado sobre la verde hierba que crecía únicamente alrededor de la guarida del Mesías.

- Han reforzado los muros y construido dos torres más, al este y al oeste. El norte está cubierto porque nadie podría atravesar las montañas blancas que conjuró la Diosa hace años... En las torres tienen tiradores y Astarot ha sido reemplazado en la Torre de Guardia por una bruja que controla los vientos -explicó la Vampiresa con rencor y gesto adolorido.

- ¿Y dentro? -inquirió El Mesías con avidez.

- No lo sé. Esa bruja me hizo retroceder, apenas pude ver mucho más. Pero había un Hechicero junto a la Diosa. Lo supe porque portaba la Espada Sagrada del Mago.

- Genial -masculló Harxter-. Entonces la lucha debe ser a campo abierto, si intentamos otra invasión nos aplastarán-. ¡Sacramento!

Ésta salió de su morada elegantemente, acompañada de su joven aprendiz, Isilme.

- ¿Qué deseas, señor? -inquirió Sacramento con su voz siempre suave.

- Quiero que lleves un mensaje a los ántricos.

- ¡Pero la matarán! -exclamó angustiada Isilme.

- A ella no. La Diosa le perdonó la vida, la dejarán entrar.

- Yo no estaría tan segura -intervino Kadmea, incorporándose-. Ese Hechicero parece haberla transformado.

- ¿De qué hablas? -se unió Lyreah a la conversación, seguida de cerca por su hermana.

La Vampiresa se encogió de hombros. No sabía cómo explicarlo.

- ¿Crees que tal vez... él mande ahora más que ella? -preguntó con cautela Kassandra.

- No, ella sigue dando las órdenes, él es más como su consejero. Pero es muy poderoso. Pudo haberme matado, lo sentí. Cuando la muerte se nos acerca demasiado, lo sentimos -explicó Kadmea.

- Me pregunto por qué no lo hizo -gruñó Reist, siendo fulminado por la Vampiresa.

- Es obvio que la Diosa quería que ella los viera -dedujo Sacramento con simpleza-. Para hacerte comprender que un nuevo ataque sería un suicidio.

- Bueno -murmuró El Mesías conteniendo su furia-. Si ella hubiera tenido la inteligencia de enviar exploradores, sabría que nosotros también nos hemos reforzado. Selene vendrá al anochecer con su discípula. No es tan poderosa como la Artista de los Infiernos, desde luego, pero podría tirar abajo a docenas de mortales.

- Muy interesante -bostezó Kadmea-. Pero quedan muchas horas hasta el anochecer y yo estoy molida. Y con hambre. Creo que haré una visita nuestro invitado y me marcharé a descansar. Avisadme cuando sea la hora de abrir cuellos.

Cojeando, lentamente, Kadmea marchó en dirección a la prisión donde un malherido Astarot esperaba su sentencia. No sabía por qué no le habían matado aún, si parecía obvio que no deseaban hacer ninguna petición al Imperio a cambio de su vida. Cuando la vio llegar, tan sólo suspiró. No duraría mucho en aquel lugar con la hermosa damisela desangrándole día y noche.

Al otro lado del Averno, El Mesías descansaba también en sus lujosas habitaciones. Llamaba a su morada La Guarida porque le sonaba bien, pero lo cierto es que más que guarida, aquello parecía un pequeño palacio. Tumbado, siempre acompañado de sus jóvenes admiradoras, reflexionaba sobre la estrategia a seguir. Lo primero debía ser deshacerse del Hechicero. Luego...

Unos golpes le alertaron y cuando salió al claro, vio abrirse las puertas de su reino. Antes de tener tiempo de sacar su espada, comprendió que no la necesitaría. Su compañero, su antiguo y leal amigo, había regresado, lo que ponía aún más a favor su victoria ante los ántricos. Pero Hunter no venía solo. Traía una prisionera, o eso parecía. Cuando se acercó a la joven, la reconoció en seguida. Solía hablarle a menudo antes de la guerra, cuando ambos reinos eran amigos, y ella siempre mostraba una halagadora adoración por él. Harxter hizo un gesto para que Hunter la soltara.

- La encontré intentando entrar a escondidas.

- Está bien. Y sé bienvenido, compañero.

Dark Hunter inclinó la cabeza y se perdió hacia el interior del reino.

- Deseaba tanto verte -susurró la joven con voz enamorada.

- Y yo te echaba de menos, Ariadna. Lástima que seas ántrica, podríamos haber pasado muy buenos ratos juntos.

- Ya no lo soy, renuncié a mi patria y huí antes de que la Reina me sacrificara por desertora. Te amo, mi Mesías, haría cualquier cosa por ti.

- Se me ocurren algunas cosas que podríamos hacer antes de que se haga de noche -le susurró él al oído y la joven sonrió radiante, antes de tomar la mano que se le ofrecía y acompañar a su adorado Mesías a sus aposentos reales.

A fuera, las hermanas compartían opiniones sobre la próxima batalla.

- No lo sé, Kassy. Parece que tenemos ventaja pero y ¿si la vieja Demonia no se presenta? Nosotros no le importamos.

- Nos ayudó a ganar un valioso rehén en la cueva dorada.

Lyreah gruñó con desprecio.

- Lo hizo ese Hechicero, no ella. Además, no entiendo por qué nuestro "valioso rehén" sigue con vida. Creí que Harx quería fragmentar la Tríada. Si le matara...

Kassadra rió ligeramente.

- Ay, hermana. ¿Y cuánto tiempo crees que podrá vivir con Kadmea sobre su cuello día y noche? No tardará en morir, créeme. Harx sólo se está divirtiendo con él.

- Soy guerrera y no tengo remordimientos en cortar cabezas, tú lo sabes -dijo Lyreah con seriedad-. Pero lo que El Mesías está haciendo no es digno de una guerra limpia.

Kassandra se encogió de hombros, echó un vistazo hacia la alta torre donde se ubicaban las mazmorras y suspiró.

- Las guerras no suelen serlo -sentenció.

No fue hasta la medianoche que se presentaron Selene y su aprendiz, Sorcier. La Demonia saludó secamente a las hermanas y Reist, que intercambiaban opiniones sobre técnicas de combate, y se dirigió directamente a La Guarida.

- Yo que tú esperaría un rato –rió Kadmea-. Nuestro Amo está ocupado con una guapa jovencita recién capturada.

Selene se giró, escupió sobre el suelo, que se ennegreció, y se apartó a un lado para hablar con su joven acompañante. Mientras, en La Guarida, Harxter observaba el cuerpo perfecto de Ariadna. Era morena, de largo cabello oscuro y ojos negros. Una verdadera belleza. No tenía más cerebro que una mosca, eso sí, pero tampoco la deseaba como guerrera o consejera. Y estaba seguro que sería una buena amante, mujeres como esas, sin talento para nada pero con un cuerpo bonito, conseguían vivir a base de explotar sus dones. Según la ley, al ser ántrica debía estar en la prisión junto al otro idiota, pero ¿cómo encerrar algo tan hermoso cuando podía darle un buen uso?

Medio desnuda, Ariadna se acercó al Mesías y le besó con una pasión febril y arrolladora. Al abrir los ojos, Harxter se sintió mareado y notó algo líquido en la boca.

- Es un afrodisíaco –explicó la joven traviesa-. Se lo robé a la Diosa.

Algo así debía ser, porque no podía dejar de mirarla.

- Acompáñame –pidió ella en un susurro. Y él la siguió sin pensar ni a dónde iban ni por qué. En silencio salieron del Averno sin que nadie notara su ausencia, pues la única que podía haberse dado cuenta era Sacramento y se hallaba lejos, llevando el mensaje a los ántricos tal como el Mesías le había ordenado.

- ¿Dónde estamos? –preguntó Harxter.

- Cerca de la cueva dorada. He soñado que me hacías tuya en esa cueva y dicen que mis sueños son premonitorios- rió alegremente Ariadna.

Al Mesías le daba igual el lugar, sólo deseaba poseerla y volver a su reino para preparar el combate que anunciaba su misiva, que ya debía de haber llegado a la Diosa en manos de Sacramento. Sin embargo, antes de poder acercarse a las rocas de la entrada, algo le paralizó.

- Así que es éste. No parece un gran líder, más bien un mujeriego ebrio de vanidad.


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Fanfic IX: "La guerra" (segunda parte)

Mensaje por Esfinge el Dom Mar 02, 2008 4:44 am

La voz le era desconocida, pero de algún modo supo de quién se trataba. Había caído en una trampa. El hombre de antes volvió a hablar.

- Buen trabajo, Ariadna.

Furioso, Harxter intentó darse la vuelta. Lo logró a medias, lo bastante para observar la alta figura que se presentaba ante él. El Hechicero sonrió malignamente y alzó su espada sagrada.

- Tienes algo que nos pertenece.

El Mesías se contuvo de blasfemar, inmovilizado y sin acceso a su propia arma era una presa fácil.

- Lleváoslo, sigue vivo –dijo entre dientes.

- ¿A Astarot? –rió Ethmir cruelmente-. Quédatelo, no nos interesa.

- Pero la Tríada…

- La Tríada está completa –habló D.D. y por primera vez desde que cruzó su mirada con el Hechicero, Harxter reparó en que no venía sólo. Lo acompañaban las dos arqueras del Imperio, la bruja de los vientos y Sakura, más conocida como la Exterminadora.

- Pero… -Al Mesías le costaba reponerse del duro golpe moral. Aquella estúpida chiquilla le había engañado como a un bobo y ahora estaba en manos del enemigo. Se sorprendió, no obstante, de que la Diosa no acompañara al Hechicero-. No tengo nada que os pertenezca –dijo al fin, alzándose todo lo que pudo estando paralizado.

- Claro que sí –la voz de Ethmir era dura y no permitía réplicas-. El Averno.

Harxter no pudo sino sonreír levemente.

- ¿Crees que tú y cuatro muchachitas vais a conquistar mi reino?

El Hechicero no respondió, su mirada se había desviado hacia el sur, pareciendo captar algo. Mantuvo un silencio total durante varios minutos, hasta que finalmente su vista regresó al Mesías.

- “Lucha en campo abierto al anochecer”, decía tu misiva.

- Así es.

- Pero la Diosa tenía otros planes. El Averno ya no te pertenece. Nuestro ejército marchó hace horas hacia allí.

- Pues se encontrarán algunas sorpresas.

- ¿Te refieres a la Demonia? Esfinge la desarmará antes de que sepa a quién se está enfrentando. No habéis visto ni una mínima parte de su poder. Tú te haces llamar Mesías, pero a ella la otorgaron poderes verdaderos dioses, convirtiéndola en una de ellos.

- Ya lo veremos –masculló Harxter irritado.

- Tú no. Tú irás al Imperio acompañado de nuestras amables arqueras y tu nueva conquista –dijo Ethmir señalando a Ariadna-. Es un error menospreciar a las mujeres.

La joven ántrica ató a Harxter sin quitarle una mirada traviesa de encima, y escoltados por D.D. y Esmeralda, emprendieron el camino hacia el norte, donde una celda especialmente preparada para él esperaba al Mesías. El hechicero compartió unas palabras con Candy y Sakura, y cuando el capturado y sus carceleras estuvieron a más de cien metros, Ethmir alzó su espada.

Fue como un destello de luz cegadora, y ahí estaban, en las puertas del Averno. Se internaron veloces para unirse a la batalla que allí se producía. Las cosas no parecían ir mal para el Antro. Lyreah combatía con Lady Drama y los choques de sus armas se oían incluso por encima del estruendo. Kassandra, en lo alto de unas rocas, lanzaba disparos certeros, uno de los cuales alcanzó a Kohana, una joven recién nombrada guerrera, que se desplomó con el hombro cubierto de sangre. Sakura corrió hacia ella y la sacó del combate, antes de encaminarse al lugar en que Kassandra seguía lanzando disparos. Consiguió desarmarla con su larga lanza y su lucha pasó a ser cuerpo a cuerpo. Pero Kassy era una experimentada de las artes marciales y tiró a Sakura al suelo en pocos golpes. A punto de acabar con ella, un grito de su hermana la distrajo. Lady Drama yacía inerte sobre el ennegrecido suelo del Averno y Lyreah sufría el ataque de la misma Diosa, que, furiosa el ver caer a su leal súbdita, volcó su ira y su Tridente contra ella.

- Enfréntate a alguien de tu tamaño –rugió la seca voz de Selene, la Demonia. A su lado se encontraba Sorcier, la aprendiza de demonia, portando espadas de hielo. Ambas se enfrentaron a Esfinge.

- Cubre la retirada –ordenó Ethmir a Candy-. Y procura acabar con alguno de paso. -Candy asintió, seria, invocó su poder y sacó la espada, que fue a encontrarse con las garras de Reist.

No lejos de allí, Esfinge se defendía con destreza de los ataque de las dos demonias, y a unos pasos, Kadmea se había posado sobre el cuerpo de Lady Drama. Pero antes de llegar a atravesar su cuello (una vez comprobado que sólo estaba inconsciente), Sakura la golpeó con su lanza, apartándola de la ántrica caída.

- ¿No sabes pelear con alguien vivo? –le retó, y la Vampiresa dejó entrever los colmillos, furiosa por el reto, pero observando con precaución el arma de su rival-. Sabes que si te atravieso con esto el corazón, te convertirás en polvo. Y no estás en condiciones de presentarme batalla, no me llaman Exterminadora por nada.

- ¿Qué quieres, entonces?

- Llévame hasta Astarot.

Con un suspiro de disgusto, la Vampiresa asintió y ambas se alejaron de la batalla. En su camino se cruzaron Candy y Reist, pero ambas les dejaron combatir y prosiguieron su andar hacia la torre de prisión. Kadmea tuvo que agacharse para no ser golpeada por una rama de árbol que Candy le había enviado a propósito, pero, a pesar de sus ganas de venganza, siguió andando. La lanza de Sakura sobre su espalda, a la altura del corazón, era suficiente para olvidar su orgullo por el momento.

De vuelta a su combate con Reist, Candy estaba a punto de acabar con él. Cuando, con el Licántropo en el suelo, alzó la espada para clavársela, ocurrió algo extraño. Cientos de raíces de árboles cubrieron al averno hasta que desapareció de la vista. La ántrica miró a su alrededor, buscando el origen de aquella magia, y la encontró en una muchachita escondida tras uno de los dos grandes pilares de entrada al reino.

Candy bajó la espada y se acercó a la joven.

- Has aprendido mucho, Isilme. Sacramento te enseñó bien. Pero sabes que contra mí no puedes enfrentarte. No deseo matarte, eres demasiado joven y esta guerra no es vuestra.

- Lo sé –suspiró Isilme-. Sacramento dice que las guerras son innecesarias. Pero tenía que proteger a Reist. Aunque gruñe y siempre está de mal humor, es uno de los nuestros.

- Márchate de aquí –dijo Candy con voz suave, y la muchacha le dedicó una sonrisa antes de desaparecer camino al norte para encontrarse con su Maestra y juntas buscar un destino mejor que sangre y muerte.

Dándose la vuelta, la ántrica observó algo que muchos habrían deseado contemplar. Era un doble combate, Dioses y Hechiceros contra Demonias. Un verdadero espectáculo. Esfinge había acorralado a Selene contra los muros y a su lado, Ethmir peleaba con Sorcier. Pero la aprendiza, aunque fuerte y valerosa, no era rival para un Hechicero del nivel de Ethmir. Protegiéndose con ambas espadas de hielo, inquebrantables por cualquier arma mortal, la demonia más joven conseguía contener los embistes de la Espada Sagrada del Mago. Pero la espada del Hechicero no era un arma mortal, y con dos giros veloces quebró el hielo mágico de Sorcier.

- ¡Selene! –exclamó Ethmir con la espada sobre el blanco cuello de Sorcier-. Marchaos ahora y no la mataré.

- ¡No! –gritó Esfinge y su voz sonó a orden-. Mátala. Y yo acabaré con ésta –dijo volviéndose hacia Selene. Ambas, Diosa y Demonia, presentaban claros signos de lucha. Sus vestimentas rasgadas, cortes y quemaduras aquí y allá, pero ninguna se daba por vencida-. Cuantas menos demonias en el mundo, mejor –siseó Esfinge con maldad, arremetiendo su Tridente contra la enemiga. Selene lo esquivó y atacó a su vez, atravesando con una de las puntas la túnica de seda de la Diosa.

- Arrogante y soberbia –murmuró-. Siempre quise saber qué se siente al matar a un dios.

- Pues hoy no lo sabrás –declaró Ethmir con dureza-. Es mi última oferta. Si la mato –dijo señalando a una indefensa Sorcier-, seremos dos contra uno y tú también morirás.

Hubo un instante de vacilación en el que Esfinge se había asegurado de dejar a la Demonia entre la pared y su letal tridente. Viendo su situación peligrar en demasía, Selene se recordó que aquella no era su maldita guerra, ella tenía su hogar en el Infierno, lejos de mortales y hechiceros arrogantes. ¿Qué lograría matando a la Diosa, si es que lo lograba? Nada.

Con una sarta de palabras ininteligibles consiguió apartar a Esfinge, que de desplomó sobre el suelo negro, y tomando de la mano a su Aprendiz, clavó el Tridente en el suelo. Al instante, ambas desaparecieron. Candy, que lo había presenciado todo y Ethmir, se aceraron a la Diosa.

- ¿Estás bien? –preguntó el Hechicero.

- ¡Estaría mucho mejor si dejaras ese papel de caballero andante y me dejaras matar a mis enemigos! –bramó Esfinge, levantándose de golpe-. La tenía. Era cuestión de tiempo y habría acabado con ella.

- No lo dudo –respondió Ethmir-, pero yo no mato a seres inferiores cuando se han rendido y esa demonia joven apenas era un juego de niños para mí. Matarla habría sido deshonrado.

- ¡Oh! –exclamó la Diosa escandalizada y de su tridente salieron chispas de colores-. ¿Ahora vas a darme lecciones de honradez? ¡Precisamente tú!

- Ehh… mi señora –intervino Candy con algo de cautela, viendo el humor que portaba su Diosa-. Está amaneciendo. Y hemos vencido.

Aquellas palabras parecieron calmar el ánimo de Esfinge y se enderezó, observando su elegante túnica rasgada. Tenía cortes en una mano y en una parte del cuello, pero no eran profundos. Había sido lo bastante ágil para evitar ser golpeada con todo el poder. “Ventajas de la juventud”, se dijo, recordando que Selene tenía cientos de años más que ella.

- ¿Hemos tenido bajas? –preguntó mientras se recogía la larga melena rubia que se había soltado durante la pelea.

- Aún no lo sé –contestó Candy-. Lady Drama está herida gravemente, pero creo que podremos recuperarla con alguna de las pociones de Little Red.

- ¿Sakura?

- Logró hacerse con uno de ellos y marchó hacia la torre negra. Es la torre de prisión.

Sólo al oír aquellas palabras, reaccionó Ethmir (quien tenía le esperanza de que el maldito general hubiera muerto ya), ensimismado hasta entonces en contemplar los restos de la batalla. Lyreah hacía gimiente en el suelo, atendida por su hermana, Reist había logrado deshacerse de su protección y salía malherido de entre las raíces de árbol que le había conjurado Isilme para salvarle la vida. El Licántropo se unió a las hermanas y los tres observaron con rencor cómo la Diosa avanzaba hacia ellos, con el Hechicero a su derecha y la bruja Candy a su izquierda.

- Habéis sido vencidos –declaró Esfinge con voz neutra-. Rendíos y se os perdonará la vida.

- Sólo El Mesías puede dar la orden de rendición. El Averno no será tuyo hasta que…

- “El Mesías” –intervino el Hechicero con burla-, fue el primero en caer. ¿Quién es su General?

- ¿Harxter está muerto? –preguntó Kassy consternada.

- Prisionero en mi reino. Responde la pregunta –ordenó Esfinge alzando el tridente contra Kassandra. Ésta lo miró con dignidad y alzó la cabeza.

- Mi hermana y yo somos sus generales.

- Perfecto –dijo Candy.

- ¿Os rendís? –insistió Esfinge.

Kassandra contempló a su hermana tirada en el suelo, con el hacha a un lado, herida por ese mismo tridente que exigía ahora la rendición del Averno. Las Demonias se habían marchado, El Mesías estaba capturado.

- Nos rendimos –suspiró derrotada.

- Bien – sonrió Esfinge y su gesto fue cruel-. A partir de hoy, el Averno es un reino súbdito del Imperio. Nos pagaréis tributos mensuales y lucharéis junto a nosotros en las guerras que se avecinen.

Apenas hubo terminado de hablar cuando en la lejanía vieron acercarse tres figuras, una apenas andando.

- ¡Astarot! –exclamó Candy feliz de ver a su segundo líder con vida.

La comitiva se acercó despacio, pues el General apenas podía caminar, estaba cubierto de sangre seca y su aspecto era terriblemente pálido.

- ¿Vas a soltarme ya? –siseó Kadmea a Sakura. Ésta miró a su Diosa.

- Libérala. Se han rendido, el Averno ha sido conquistado.

- Volvamos a casa –sugirió Sakura, recogiendo a una inconsciente Kohana, mientras Candy hacía lo mismo con Lady Drama-. ¿Dónde está Ethmir?

Esfinge se giró velozmente al oír aquella pregunta y suspiró rabiosa al sentirlo. Porque podía sentir a Ethmir, a los dos.

- Ha ido a buscarle, maldita sea. ¿Para qué doy órdenes si no se cumplen? Y no podemos marcharnos así sin él. Candy, vigila.

- A la orden.

Esfinge se desplazó planeando hasta el final del reino, donde había una pequeña cabaña. Las puertas estaban abiertas y se oían signos de una fiera lucha entre los árboles. La Diosa tomó el Tridente con ambas manos y lo giró tres veces. Una onda expansiva arrasó los árboles y, con ellos, a los dos combatientes, que acabaron tirados en el suelo, cubiertos de ramas.

- ¡Odio que me desobedezcan! –exclamó mirando a Ethmir con furia-. Dos ántricos, entre ellos Astarot, se están muriendo en espera de curación y tú estás aquí, ¿haciendo qué? ¡Perdiendo el maldito tiempo!

- Es un enemigo –se defendió el Hechicero-. Y se negaba a rendirse.

- ¿Para qué iba a rendirse? ¿Acaso lo viste luchar en la batalla? –reclamó la Diosa enardecida-. No es un enemigo, se rindió hace mucho tiempo. ¡Y ahora muévete, porque si por tu culpa muere Astarot o Lady Drama, te echaré del Imperio de una patada, maldita sea!

Con la exclamación final, Esfinge se giró y desapareció por donde había venido. Ethmir no fue tan veloz. Guardó su Espada Sagrada y cuando la Diosa estaba lo bastante lejos, murmuró.

- Nunca la tendrás. Y esto no ha terminado.

Dark Hunter lo miró marchar como vio irse a su amada, sin decir una palabra.

---

¿Alguna opinión sobre la trama? Escribir batallas se me da fatal, sobre todo cuando no sé qué armas ni poderes tiene cada uno. Me inventé algunas cosas a la desesperada, como el rango de Sakura o su arma, el personaje de Isilme y demás. Los neutrales no salieron porque no tienen nada que hacer en una guerra, pero aparecerán en el próximo. Ah, y eso está lejos de acabarse.

PD: Necesitamos más personajes, sobre todo del Antro, que se supone que es el puto Imperio, coño. Tampoco vienen mal algunos más del Averno. Es que con tan poca gente, hacer batallitas es muy chungo.

Nos vemos, mortales. Cool
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por selene18_darkside_zuster el Dom Mar 02, 2008 6:12 am

Carajo!!!! *demonia sobandose los trancazos que le dio Esfinge* golpeas duro, mosha, por un momento pense que ibas a hacer pinchos de demonia (de hecho me parecio verte las ganas XD).

Dejando de lado la broma, ¡¡QUE FICSAZO!!! Me dejaste impactada, joder, me encanta como escribes, realmente te botaste con esta parte! Asi que alzo mi tridente y me uno a la multitud con un sonoro "¡OTRA, OTRA, OTRA!" cheers bounce
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Kassandra el Dom Mar 02, 2008 6:42 am

Joder, Esfinge, y dices que no escribes bien. Lo adoro. Y es tan largo que da para regodearse de gusto. Además, salimos todos. Wink

Me dolió tener que ofrecerte la rendición, pero Harx es idiota, ya veía yo que Ariadna se traía algo entre manos. Y el hechicero... buff, chica, qué carácter. En serio, no sé qué decirte, me encantó todo, las conversaciones con mi "hermana" y las batallitas, y Kadmea espiando convertida en murciélagos... todo es genial.

Me uno a Selene en un ferviente ¡OTRA, OTRA!

Magistral. cheers
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Lyreah el Dom Mar 02, 2008 7:02 am

WOW. Ahora entiendo por qué Rosita Negra no quería dejarte escribir, qué largo y genial. Después de esto nos dejas el listón muy alto, Esfinge.

Me ha encantado, aunque claro que tenías que conquistarnos, pero el próximo es mío y nos vengaremos de vuestra osadía. Todo por culpa del tonto de Harx, que se pierde por las faldas. Ais, vaya Mesías tenemos. Razz

Brillante, estupendo... la hostia. ¡Peaso Fanfic! cheers
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Kadmea el Dom Mar 02, 2008 7:26 am

Me encaaaaantaaaaaa!!!! Salgo casi de protagonista y eso es muy bueno para mi querido ego.

Además tengo poderes, y aunque me dan mucho asco los murcielagos, me encanta poder volar.

Esta divino, Esfinge, deberías darles la patada a las dos vagas y hacerte tu con esta saga. Razz

No tardes o tardéis con el siguiente, aunque este ha sido largo, colo sirve para engancharse más y ponerte los "colmillos largos". Laughing

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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Dark Hunter el Dom Mar 02, 2008 8:56 am

Cuando vi quién era el autor, incluso antes de entrar, supe que me encantaría. Escribes de miedo, Esfinge, incluso cuando no te lo propones. Has conseguido recrear un guerra con un puñado de usuarios locos y que te quedara casi épico. Simplemente brillante.

Eres una grande de los fanfics. Es un placer que dejes fragmentos de tu talento en nuestro humilde foro. Gracias.

Wink

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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Candy002 el Dom Mar 02, 2008 9:20 am

Ay, Mesias, nunca subestimes el poder de una cara bonita.

Mi Señora, he de decirle que es el mejor fic que he visto en este foro. Con o sin ganas, ha creado algo digno de recordarse. Una batalla épica como las leyendas antiguas.

Me encantó, me fascino, me emocionó, cosa que para mi es muy infrecuente.

De sobra está decir que me uno a la noción de que querer ver más obras suyas aquí.
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Neissa el Dom Mar 02, 2008 2:13 pm

Secundo lo dicho por Candy. Un fic insuperable, la batalla fue espectacular.

Esperemos que no dejes de subir fics Wink
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Asagi-Suisen el Dom Mar 02, 2008 3:00 pm

Oh Esfinge, eres toda una diosa, incluso en los fanfics, je, je, je. XD. Me encantó este capítulo, pero Harx, como todo buen líder, cayó por el punto más divertido: Las mujeres. Niños, no subestimen los encantos femeninos XDDDD. Y la batalla estuvo bien hecha, se denota que hiciste un gran esfuerzo. Tranquila, con la experiencia se aprende, yo tampoco soy buena describiendo batallas n.nU

Esto se pone cada vez mejor. Y a Esfinge, te ganaste mi respeto y admiración, realmente sabes lo que haces ^^. ¡Segunda Ronda para la Diosa! *o*
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por D.D. el Dom Mar 02, 2008 6:35 pm

Espectacular, Esfinge. Y no solo lo digo porque sigo viva.
Es un fic digno de usted, mi Diosa. Me reverenciaría pero mi orgullo es demasiado grande hoy en día. Candy lo dijo: Este Fic es emocionante. ¿Dices que no se te dan las batalllas? Te subestimas en ese tema. Brillante es poco, reluce como el oro.
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Sacramento el Dom Mar 02, 2008 10:21 pm

Es que... ya lo han dicho todo. Fascinante. Y adoro que sea tan largo.

Te agradezco muchísimo el esfuerzo y eres una verdadera diosa, Esfinge, incluso escribes divino. Wink

Necesito más. Porque me he ido... y ya no sé donde estoy. ¿Ya no saldré más? Sad

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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Ariadna el Dom Mar 02, 2008 10:50 pm

Wiii Diosa escribes genial, deberías hacer parte oficial de las locas que escriben esta saga ya que las otras dos están de vagas, en realidad la batalla me gusto y eso que dices que no eres buena para eso; y eso le pasa al Mesías por pensar que las niñas lindas no sirven para nada como han dicho anteriormente nunca subestimes una cara bonita.

Pd. Esfinge claro que me gusto mi papel, aunque tuve que traicionar a Harxter pero primero esta la patria, no soy tan dulce como parece. Twisted Evil
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Black Rose el Dom Mar 02, 2008 11:33 pm

Oye, ¿cómo que las otras dos vagas? ¿De quién salieron las ideas, cago en la mar? Mad

Te odio Esfinge, escribes cojonudo, pero me pisas la clientela. Te dije algo breve, coño.

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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Harxter X el Lun Mar 03, 2008 6:49 pm

La visión que tiene Esfinge de mí es tan poco halagadora... En fin, supongo que es normal.

Lyreah, vénganos. Reconquistar el Averno, prioridad nº 1.

Buen fic pero mi papel es de puro idiota.
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Esfinge el Lun Mar 03, 2008 8:02 pm

Esfinge te tiene calado, amor. Tanto club de fans. Es bueno amarse a uno mismo, pero a veces trae problemas.

Y sí, Ly, a ver cómo vengas el Averno. Wink
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Ariadna el Lun Mar 03, 2008 8:31 pm

Harxy te quejas yo soy la mujer sin talento para nada pero con un cuerpo bonito y no crees que la prioridad Nº1 seria recuperar el líder del Averno xD
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Black Rose el Lun Mar 03, 2008 8:34 pm

Ariadna escribió:Harxy te quejas yo soy la mujer sin talento para nada pero con un cuerpo bonito y no crees que la prioridad Nº1 seria recuperar el líder del Averno xD
lol!

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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Galatea el Lun Mar 03, 2008 8:54 pm

Buenísimo el fic, reverencia. Como todo lo que escribes, Esfinge.

Odio la palabra fan, pero creo que te adoro. I love you
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Soraira el Lun Mar 03, 2008 9:18 pm

Hey, gran capítulo. Han logrado conquistar el Averno; será tiempo de recuperarlo pronto, huelo más batallas. Ojalá mi espera no se prolongue. Por cierto, me encantan los cápítulos largos.
Saludos. Cool
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Sorcier el Lun Mar 03, 2008 11:24 pm

impresionante.... y me encanta como me has metido en la trama de verdad... aich soy una simple aprendiz que lindoooooooo

de verdad Esfinge eres muy buena escribiendo, todas los sois, ya tengo ganas de masssssssssssss
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Sakura H. el Mar Mar 04, 2008 3:40 am

Me encanta Very Happy bueno sobre mi rango lo estoy pensando aun jeje, se me secó la materia gris What a Face
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Lyreah el Mar Mar 04, 2008 9:26 pm

Sakura, el rango "La Exterminadora" no te gusta? Es el que propuso Esfinge para ti.

Y creo que Candy debería ser "La bruja", que es como la llaman en los fic, y no tanto "la dulce". Wink
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Esfinge el Jue Mar 06, 2008 1:03 am

Apoyo el "Bruja Candy" y gracias por los comentarios.

Lyreah, a ver si te pones con la continuación, ya sé que te ha impresionado lo bien que lo he hecho y no sabes por dónde cogerlo, pero chica, pon un poco de tu parte. Razz
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Re: Fanfic IX: "La guerra"

Mensaje por Sakura H. el Jue Mar 06, 2008 5:33 am

Ly, de hecho le mandé un pm a black rose hace un par de días jeje ahora falta ver que dice Smile
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